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Violencia: la pandemia del siglo XXI

Publicado por cejota 15 noviembre 2009 3.360 views No Comment

La escuela y el hogar son los ámbitos propicios para que se detecte e impida la violencia de los jóvenes. Se plantea un complejo desafío para enfrentar este gravísimo problema que involucra a toda la sociedad.

Jóvenes peleando(Fuente:lopac59.wordpress.com/)

Jóvenes peleando(Fuente:lopac59.wordpress.com/)

David Morley, un londinense de 37 años, encargado de un bar, descansaba luego de una ardua jornada laboral sentado en el banco de una plaza cuando de pronto una joven de 14 años se acercó a él y lo golpeó con saña y premeditación. El dolor y el sufrimiento del pobre hombre le provocaban satisfacción y, mientras que con sus pesadas botas golpeaba a su víctima, preparó su teléfono celular en función filmar y le dijo con la seguridad de un profesional:”Estamos haciendo un documental, así que por favor mire a la cámara”.

Con la ayuda de su grupo de amigos continuó propinándole golpes hasta que finalmente la brutal agresión le provocó la muerte. Este hecho, lejos de amedrentar a los jóvenes, dio lugar a una reunión social en la casa de uno de ellos para regodearse con las imágenes obtenidas y finalmente difundirlas por internet.

Esta nueva modalidad delictiva, denominada irónicamente “happy slapping”( abofeteo feliz) empezó en las escuelas. Los más fuertes pegaban a los más débiles, filmaban los hechos con sus celulares y enviaban los videoclips a sus amigos o los exhibían por internet de modo tal que a la violencia física se le debe sumar la violencia psicológica de la humillación que provoca la difusión del hecho.

Los expertos no tienen en claro cuál fue el detonante de esta moda .Según la psicóloga María Lavalle, “Algunos responsabilizan a los programas de televisión que muestran situaciones extremas de violencia y de impunidad. Pero sin duda existen otros factores que potencian la violencia como las rupturas familiares, el mal uso del tiempo, la desintegración de los valores familiares y la marginalidad.”

Red Solidaria denunció que “un millón y medio de chicos viven en hogares donde hay armas”, la mitad de ellas “cargadas en forma permanente”. Finalmente, se detalló que sólo el “10 por ciento de las muertes por armas de fuego” se producen en ocasión de robo, en tanto que el resto ocurre “en peleas, accidentes y suicidios”.

La violencia, “la pandemia del siglo XXI”, como la calificó la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha hecho su aparición en los institutos educativos de nuestro país. Ya en agosto del 2000 nos sorprendió la noticia de que en Rafael Calzada, un estudiante de 18 años baleó a sus compañeros en la puerta de la escuela cansado de que lo apodaran Pantriste. Uno de los jóvenes falleció.

Más fresca en la memoria aún por su cercanía en el tiempo está la matanza en Carmen de Patagones donde Rafael, apodado también Junior, abrió fuego contra sus compañeros de escuela luego de expresar en voz alta:”Éste va a ser un día muy feliz”.

Más allá de que la ley 22.278 lo considere inimputable por su escasa edad “deben tenerse en cuenta cuestiones que hacen a su salud mental, a su entorno y sin duda a la carencia de contención afectiva que padecen estos niños emocionalmente desequilibrados” según opina Martha Aviani quien ejerció la docencia y la dirección de escuelas primarias hasta hace un par de años. Aviani añadió que “es impres- cindible que los padres, los docentes, los médicos de infancia y adolescencia se capaciten para detectar estos casos aislados e impidan de este modo que se repitan estas tragedias.”

Por su parte también el gobierno debe plantearse si la legislación vigente sobre penalización y posesión de armas favorece o no esta nueva realidad que se nos presenta.

Por último, quizá la clave para comenzar a desenmarañar este complejo desafío que se plantea hoy a los adultos está resumida en forma magistral en la frase que Junior dejó escrita en su pupitre:” Si alguien le encuentra sentido a la vida que lo escriba acá.” A buen entendedor, pocas palabras…

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