Twitter: uso político y alcance real
De Barack Obama a Cristina Kirchner, el uso de Twitter en política se ha hecho masivo. El presidente estadounidense logró un alto impacto a través del uso de esta red social en su campaña presidencial del 2008. Recienemente, su par argentina se incorporó a una larga lista de políticos vernáculos que la utilizan. Nos encontramos, sin lugar a dudas, ante una poderosa herramienta de comunicación, pero ¿Qué es Twitter? ¿Y cuáles son los beneficios y riesgos de que el mismo sea utilizado por nuestros gobernantes?
A grandes rasgos, Twitter es un servicio de microblogging gratuito cuyos usuarios pueden enviar y recibir textos de 140 caracteres como máximo. El envío de los mensajes puede realizarse desde el sitio web de Twitter como así también desde un teléfono celular vía SMS (mensaje de texto), programas de mensajería instantánea o aplicaciones tales como Facebook, Blackberry, Xbox, etc. Por su dinámica e inmediatez, es más ágil que un blog, y las actualizaciones publicadas son enviadas de forma instantánea a los usuarios que hayan elegido la opción de recibirlas. Uno de los mayores usos que se le da a esta herramienta es generar conversaciones y seguimiento de otras personas, razón por la cual se constituyó como un arma fundamental para muchos políticos a la hora de expresar sus acciones, ideas y posturas.
Sin embargo, a fin de capitalizar esta red social en su máxima expresión, no debe entenderse como una moda, es decir, no alcanza sólo con “estar” en Twitter (más aún los políticos), sino que debe generarse un uso capaz de tener influencia, producir contenidos, intercambio y debate a través del mismo. Axel Flügel, politólogo y director de Asuntos Públicos en Edelman Argentina cree que “simplemente estar en Twitter no es suficiente y no sólo no es garantía de éxito, sino que puede ser muy riesgoso. En este sentido, es fundamental ser estratégico en la información que se comparte: con datos que aporten valor a los seguidores, la influencia es un efecto esperable”. Queda claro pues, que la información publicada haciendo un uso político de Twitter debe ser útil, confiable y de interés público. No obstante, es cierto también que la cantidad de seguidores que cualquier gobernante pueda tener en la red social seguramente sea directamente proporcional a la popularidad que éste goce en el mundo real.
De todas formas, si bien esta nueva herramienta de comunicación llegó para quedarse, no debe sobreestimarse su potencial ni su alcance real. Las redes sociales forman parte de la Web 2.0, donde la interactividad e intercambio de información están a la orden del día, pero no desafían al statu quo. Bajo esta lógica, el periodista norteamericano Malcolm Gladwell, en su artículo Pequeño cambio: por qué la revolución no será twitteada, opina: “Las plataformas de la redes sociales se construyen alrededor de lazos débiles. Twitter es una forma de seguir (o ser seguido por) gente que uno probablemente jamás conoció. Facebook es una herramienta para organizar eficientemente a los conocidos, para estar al tanto de las vidas de gente que, de otra manera, uno no estaría en contacto. Por eso uno puede tener mil amigos en Facebook, cosa que nunca pasa en la vida real. (…) son herramientas para construir redes, que son lo opuesto, en estructura y carácter, a las jerarquías. A diferencias de las jerarquías, con sus reglas y procedimientos, las redes no están controladas por una autoridad central. Las decisiones se toman por consenso, y los lazos que unen a la gente con el grupo son flojos”. Más tarde, finaliza categóricamente: “Los instrumentos de las redes sociales están muy bien preparados para hacer que el orden social existente sea más eficaz”.
Algunos de los políticos argentinos que utilizan Twitter son: Eduardo Duhalde (@eduardoduhalde), Agustín Rossi (@agustinrossi), Héctor Timermann (@hectortimerman), Aníbal Fernández (@fernandezanibal), Mauricio Macri (@mauriciomacri), Francisco de Narváez (@denarvaez), Daniel Scioli (@danielscioli), Roberto Lavagna (@rlavagna) y la ya mencionada Cristina Fernández de Kirchner (@CFKArgentina).








