Perder el miedo a enamorarse
Justina tiene 21 años y un trauma: el no haber tenido nunca una relación ni seria, ni poco seria con un hombre. Justi, como la llaman sus más íntimos, es una persona que dice tener doble personalidad. Algunos la ven como la mujer mas graciosa y divertida, que siempre está de buen humor, super sencilla y predispuesta y otros, la ven como una mujer seria y tímida. Pero la realidad es que Justina, al igual que su padre, es ciento por ciento extrovertida y es esa persona que la gente no quiere que falte nunca, porque su presencia es garantía de diversión.
Ella tiene una personalidad muy especial como lo afirman sus amigas: “Justi tiene una sensibilidad que no es de este mundo. Es imposible no quererla porque es demasiado buena. Podemos estar caminando por la calle y de repente ella ve un perrito sin collar y deduce que no tiene dueño y enseguida se pone a llorar o ve un señor que ella piensa que tiene cara de triste y se pone a llorar…” cuenta María Hernández a lo que agrega:“Ella está en todos los detalles, tiene mucho tacto. Las cosas que para uno generalmente pasan desapercibidas, ella las siente profundamente”. Probablemente esta sea una de las causas del porque las amigas de Tina, como la llama su madre, los novios de las amigas y la gente en general la quiere tanto. “Es una mezcla perfecta de sensibilidad y diversión” según cuenta Lucila Rossi, una de sus primas.
Si bien Tina es una persona super querida en su ámbito, nunca fue querida por un hombre. Justina perdió a su padre cuando era muy chica y le llevo muchos años de terapia superar esta perdida. Desde ese entonces, Tina no solamente se aferró a su pasado, sino que rezaba todas las noches para no crecer más. Su mayor anhelo era que el tiempo se congelara, que el tiempo no pasara, ya que el correr de los días implica pérdidas y las perdidas eran ahora un trauma para Justi. Además aferrarse al pasado le permitiría tener los recuerdos de su padre bien frescos. Su madre hizo hasta lo imposible para que Justina y sus hermanos tuvieran una infancia feliz y lo logró. “Yo hoy me acuerdo de lo feliz que fui cuando era chica y lloro de nostalgia por todo lo vivido, me encantaría volver a vivirlo. Porque pese a la perdida de mi padre, tuve una infancia soñada, una familia muy unida, viajes en familia con abuelos, tíos, primos y todo eso me formó como la persona que hoy soy. Si algún día formo una familia, desearía que mis hijos sean tan felices como yo soy y ojalá pueda ser como madre aunque sea la mitad de lo que fue mi mamá con nosotros. La vida me ha bendecido con la madre que me dio…”
Hasta ahora Justi no había sentido la necesidad de tener un amor. De hecho por más de que poco a poco y sesión tras sesión, iba superando su miedo a las pérdidas e iba comprendiendo que cada pérdida significaba también una ganancia, cuando las amigas de Justi empezaron a salir con chicos, ella todavía jugaba a los muñecos y no tenía interés alguno en ir a las matinée con sus amigas. Esto respondía también a la negación de Justi frente al crecimiento.
Hoy a los 21 años, Justi ya tiene dos amigas casadas y otras dos amigas con hijos y confiesa que hay veces que se siente diferente o sapo de otro pozo, por no haber tenido nunca ninguna relación con ningún hombre. Justina atribuye el hecho de no haberse enamorado nunca, con su doble personalidad. “Nunca me enamoré porque frente a los hombres que me atraen me intimido, no sé que es lo que me pasa que no me puedo mostrar tal cual soy. Quizá por inseguridad, quizá por miedo al que dirán o al que pensarán o tal vez porque en algún lugar de mi corazón sigue vigente ese miedo a crecer. Además aunque muy pocas amigas mías lo saben, soy demasiado romántica y enamoradiza, pero siempre negué tanto ese lado mío, que si se lo contara a mis amigas hoy, no me lo creerían…”
Siempre habrá en el corazón de Justina un afán de ser niña, aunque con los años se haya reducido y Tina encuentre en el crecimiento no solamente miedo, sino excitación. Aunque enamorarse implique para Justina una pérdida, la pérdida de la inocencia y el cierre de su niñez/adolescencia, ella se encuentra totalmente preparada para afrontar esa pérdida y con mucho antojo de hacerlo. Hoy por hoy su mayor deseo es enamorarse y dice estar esperando la llegada de quien llene de amor y aventura su vida.









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