Home » Didáctica del Cine, Lecturas-TTAG

las relaciones de los jóvenes con las tecnologías digitales por Hery Jenkins

Publicado por Christian Gauna 2 junio 2010 300 views No Comment

una nota muy interesante: http://portal.educ.ar/debates/educacionytic/henry-jenkins-el-investigador.php

Henry Jenkins, el investigador del MIT, estuvo en Buenos Aires y habló de las relaciones de los jóvenes con las tecnologías digitales

Henry Jenkins, autor de libros como Convergence Culture y Fans, bloggers y gamers: consumidores en la era digital, y director del Programa de Estudios Comparativos sobre los medios de comunicación del MIT, abrió el VI Foro Latinoamericano de Educación ayer en Buenos Aires.

El evento, cuyo lema es: “Educación y nuevas tecnologías: los desafíos pedagógicos ante el mundo digital”, continuará hasta el martes 2 de junio y contará con la intervención de investigadores y educadores especializados en el uso de las nuevas tecnologías en el aula.

El Foro Latinomericano de Educación -organizado por la Fundación Santillana y la Organización de Estados Iberoamericanos- convocó en su sesión de apertura a una gran cantidad de personas interesadas en escuchar a Henry Jenkins.

Punteado de una charla con muchos conceptos para seguir reflexionando y discutiendo: dándole la palabra a Jenkins No se trata sólo de tecnología

Tecnología no es únicamente tener máquinas. Les voy a dar un ejemplo muy sencillo de cómo funcionamos los jóvenes y los adultos en relación con los usos y apropiaciones de la tecnología sea cual fuere: mi padre era un trabajador de la construcción y cuando yo era pequeño vino un día, me dio muchas herramientas y me dijo que construyera algo. Yo no tenía idea de cómo manejar esas herramientas, tenía martillo, destornillador, todos los utensilios necesarios para construir algo pero no sabía cómo ni de qué manera unir piezas para crear. Me parece que este ejemplo bien simple nos puede servir para pensar en por qué querríamos construir algo, qué sería, para qué, con qué objetivo y necesidad lo haríamos: este es el verdadero desafío.

¿Atención focalizada o multitasking?

Más allá del mayor o menor grado de exposición de los jóvenes a las tecnologías, de la mayor o menor posibilidad de acceso a la Web y a las redes sociales, de la alta, baja o nula conectividad; más allá de llamarlos o no nativos digitales (pues habría también entonces “parias digitales” y esto de los nativos e inmigrantes digitales resulta ser una metáfora demasiado compleja que involucra muchos aspectos políticos que ahora dejaremos de lado), lo cierto es que los jóvenes de hoy han nacido en lo que algunos denominan la era digital, con una ecología mediática muy rica y variada con innumerables experiencias.

Entonces, cuando escucho hablar de jóvenes multitasking (que desarrollan varias actividades al mismo tiempo: chatear, enviar SMS, descargar un video de YouTube, mientras hacen su tarea ya sea con una netbook o un cuaderno y una lapicera), y también escucho los debates sobre la cuestión de la atención: sobre si concentrar la máxima atención en un foco y no “distraerse“ con el ruido es algo bueno o malo… sólo se me ocurre pensar en un agricultor y en un cazador.

Por un lado el agricultor, con su atención hiperconcentrada en sus parcelas, siguiendo muy de cerca el desarrollo de los cultivos, monitoreando hasta el más mínimo detalle lo que ocurre en los surcos con esas semillas que crecen; por el otro lado, el cazador, que intenta disgregar su mirada de una manera que cubra todo el panorama para captar la mayor cantidad de estímulos posibles porque cualquiera de esos “ruidos” puede ser la presa y no hay tiempo para detenerse y pensar. El cazador hace un barrido general de la escena porque en esa situación toda la información es potencialmente útil y hay que atenderla. Aquí me preguntaría y les preguntaría a los demás: ¿qué es mejor, hiperconcentrar la atención en un determinado campo acotado o tener una actitud multitasking, una especie de visión “distribuida”? La respuesta que, creo, todos daríamos es: “todo depende de la situación”.

Cultura participativa

Los jóvenes -aunque los adultos también lo hacemos- se apropian y reapropian de los antiguos y nuevos medios para realizar sus propios aportes/construcciones a partir de re-mezclas, re-creaciones, re-invenciones, comentarios y reverberaciones de todo aquello que los precede. Para ellos -y para muchos de nosotros- el entorno no tiene copyright, es un acervo, las culturas en las que vivimos (y que recreamos constantemente) son fuentes abiertas y disponibles. Todo artista trabaja con materiales y visiones del mundo que lo rodea. Nada es original en el sentido de primigenio y puro en la cultura, las acciones en la cultura son derivativas, hay siempre un rediseño de la cultura. La inspiración para cualquiera que crea es múltiple y proviene del mundo en el que vive: graffitis, cómics, publicidad, arte, packaging, frases, música, películas, libros y podríamos seguir infinitamente.

Fíjense sino en lo que les voy a contar: busqué en Google “cultura participativa” y encontré una imagen (fotografía con texto) con la que alguien explicaba mi concepto mucho mejor que yo, entonces la retomé y la incluí en esta presentación que ustedes están viendo. Así funciona la cultura participativa: hago algo, lo lanzo al ruedo, una vez compartido por cientos, miles o los que sean, muchos incorporan modificaciones, hay una reelaboración, y de ese pool nuestro recupero este trabajo sobre cultura participativa y me lo reapropio enriquecido por otros que no reciben un pago monetario por hacer este aporte sino la única (y gran recompensa) de co-crear con pares, construir una reputación que será valorada y resultar todos beneficiados por la experiencia colectiva.

Por eso me interesa señalar tres momentos de lo que llamé cultura participativa:

1) hanging around: la tecnología -en este caso- es uno de los vehículos para socializar, un modo de establecer vínculos relevantes con los pares. Los jóvenes motivados por el deseo de estrechar lazos con los amigos, de pertenecer a una comunidad con intereses afines, usan las redes sociales como Facebook, Twitter, envían mensajes de texto, etc., pero sus aprendizajes están en función del sostenimiento y la reafirmación de esa red de amigos.

2) messing about: en esta etapa comienza a producirse la experimentación con la tecnología, a manipular de otro modo a la tecnología, a probar diferentes cosas que pueden hacerse con las máquinas y los medios. Es muy común que los jóvenes no lean las instrucciones de los videojuegos sino que se sienten directamente a jugarlos, a probarlos, a aprenderlos en el camino. Por ejemplo, las comunidades de fans y jugadores generan espacios de experiencias complejas que bien podrían ser “aprovechadas” por la educación.

3) geeking out: ocurre cuando los jóvenes (y los adultos también) descubren que hay cosas de la tecnología y de lo que pueden hacer con ella que los involucran apasionadamente, y entonces empiezan a profundizar cada vez más en el conocimiento y buscar conexiones con otros que compartan la misma pasión y tengan más data y puedan entre todos aumentar la “expertise” sobre el/los temas que les interesan.

Un dato no menor a tener en cuenta: el 66 % de los jóvenes norteamericanos produjo algún tipo de material mediático.

Dentro y fuera de la escuela

Hablo de estos momentos de la cultura participativa, de sus dinámicas y procesos, de los grados de involucramiento que implican, de los vínculos, de la constitución de redes y comunidades, de las nuevas formas de consumir y producir con los diversos medios y tecnologías y recuerdo algo que he visto en mi país, y que según me han contado también sucede en muchos otros países alrededor del mundo. Actualmente los docentes no están prestando demasiada atención a lo que están haciendo los jóvenes con las tecnologías fuera de la escuela. Incluso, en muchos lugares no se les permite a los jóvenes usar las redes sociales dentro de las aulas y ocurre que se está generando una situación extraña: pareciera que los docentes dijeran: “lo que hacen fuera de la escuela no nos interesa demasiado, importa lo que sucede en clase” y que los jóvenes entendieran: “lo que vemos en clase no es relevante para nuestra vida fuera de la escuela”.

Evidentemente este malentendido necesita ser salvado. Muchos de nosotros no pensamos que los niños y los jóvenes deben quedar solos frente a la cultura digital, pero tampoco necesitan adultos/docentes “fisgones” o “chaperones” que vigilen sus experiencias.

Se trata de otro tipo de enfoque, habría que trabajar sobre esa brecha entre lo que los estudiantes hacen dentro y fuera de la escuela. Pensemos en diferentes tipos de programas que permitan, por ejemplo, ver bajo una nueva luz lo viejo, si se quiere lo más tradicional que sigue teniendo un enorme valor, pero si les facilitamos a los jóvenes “leerlo”, “interpretarlo”, “consumirlo”, “experimentarlo” con las posibilidades mediáticas que esta década ofrece y en este entorno en el cual nuestros jóvenes viven cada día la respuesta puede sorprendernos gratamente.

Moby Dick remixado

Así ocurren experiencias realmente enriquecedoras como atravesar un clásico bastante complejo al estilo de Moby Dick de Herman Melville, mediante un proyecto/montaje de reescritura del clásico, con la licencia del remixado, de una recreación de cada personaje por parte de cada estudiante involucrado. Con la idea de montar una escena teatral inspirada en Moby Dick cada estudiante trabajó sobre un rol, no debía conocer todas las partes de cada personaje, sino inspirarse en el suyo y recrearlo dentro del entorno y entramado de emociones, pasiones y vínculos que dominan el paisaje de la novela.

El grupo de estudiantes al que me refiero puso en escena una versión de Moby Dick en dos niveles espaciales, temporales y narrativos: uno se desarrollaba en el suelo y el otro en una especie de estructura/andamio que representaba la cubierta del barco. Arriba ocurría la historia tradicional de Moby Dick, abajo se desplegaba la visión actual de los conflictos planteados en la novela. Lo más interesante es que abajo la ballena se había transformado en un cartel de droga y el protagonista en un “dealer”. De esta manera, y debe haber cientos o miles de formas de hacerlo, los jóvenes contaron con sus propios lenguajes y las herramientas que más conocen la visión de conflictos eternos del ser humano: el miedo, la venganza, el sojuzgamiento, etc. Esto es remix, apropiación.

No debemos temer al remix, al mashup, a los diversos tipos de reapropiaciones y rediseños como si se tratase de violaciones a la “autoría”, porque el concepto mismo de autoría es algo que sigue discutiéndose constantemente. Si nos remontáramos a las definiciones en torno a los “trabajadores” de la palabra hace varios siglos atrás, veríamos que no había conflictos “éticos” alrededor del concepto de autoría: escriba o copista, compilador, traductor y corrector, en fin, todos aquellos que modificaban, introducían correcciones, agregaban o recortaban palabras en los textos participaban de una instancia de coautoría de los mismos. El concepto de autor no existía tal como hoy lo entendemos: autor era el que tenía «autoridad», y la autoridad provenía de la tradición, nunca de la originalidad. Por esto, el autor se escudaba en la autoridad de la tradición y omitía la propia firma. Los nuevos dilemas a tratar son, sin duda, la credibilidad, la identidad y la privacidad, éstos, y no otros, representan los verdaderos desafíos online.

Reduciendo la brecha

Para ir cerrando, les dejo el concepto de gap participatory del que habló Jenkins. Para el investigador, la brecha digital que dificulta la participación es, entre muchas otras cosas, el acceso (o falta de él) a las herramientas digitales desde la escuela, porque si no les ofrecemos a los chicos experimentar y trabajar de manera significativa con las herramientas digitales en las aulas les estamos diciendo que lo que no entra al colegio entonces que lo aprendan como puedan afuera de él, en las calles. Es necesario unificar el lenguaje para un verdadero intercambio y que este intercambio no sea solo informal y ocurra fuera de las paredes de la escuela, sino que pueda funcionar aceitadamente, motivadoramente, dentro de ella, en la educación formal.

1 Star2 Stars3 Stars4 Stars5 Stars (No Ratings Yet)
Loading ... Loading ...

Dejà tu comentario!

Expresa tu opinión con respeto y serenidad. Muchas Gracias