Cultura censurada

Foto: http://argentina.indymedia.org/news/2009/05/672025.php
Tras un año y medio de gestión y a pesar de haber perdido en las últimas elecciones prácticamente la mitad del electorado que lo votara en 2007, el gobierno de Macri comienza a desplegar con más intensidad la censura cultural. En forma de reducción o eliminación de presupuesto, hostigamiento y hasta represión policial o topadoras nocturnas se despliega una política de erradicación de toda manifestación social crítica e independiente. Con la misma lógica con la que actúa la Unidad de Control del Espacio Público (UCEP) la misión es eliminar todo ámbito que resulte sospechoso. La UCEP está conformada por una “patota” que se dedica a limpiar las plazas, estaciones de trenes y demás espacios públicos de aquellos sin techo que “afean” la ciudad. Con igual descaro y objetivo la policía federal es el brazo ejecutor del plan de erradicación cultural.
Topadoras nocturnas
En la madrugada del 18 de mayo último el predio donde la Huerta Orgázmika había funcionado durante 7 años fue arrasado por topadoras, sin orden judicial y con la excusa de que habría un foco de dengue en una bañadera con plantas submarinas. Sin ningún funcionario judicial presente se arrasó con el trabajo colectivo de vecinos y asambleístas con una excusa completamente inverosímil. Es que el gobierno ya había intentado por la vía legal en noviembre de 2007 pero el Juzgado Nacional en lo Correccional N°5 falló en favor de los vecinos que desempeñaban tareas en dicho emprendimiento constituidos en la Asociación Civil “Casa de Desarrollo Social y Cultural Giordano Bruno” por considerar que no había delito de usurpación.
En el violento desalojo participaron diversos organismos del gobierno de la ciudad, como el ministerio de justicia, el de Espacio Público y su fuerza de choque (UCEP), el Centro de Gestión y Participación n°6 (CGP n°6) con el refuerzo de la policía federal argentina. Esta fuerza llevó a cabo la persecución de manifestantes al día siguiente del desalojo y llevó detenido sin razón alguna al periodista de radio La Tribu Gustavo Minián.
En el espacio arrasado se realizaban ciclos de cine, talleres sobre temáticas tan diversas como las plantas medicinales o el swing, capacitación sobre técnicas de cultivo y comidas para la gente de la calle. Era un espacio único en la ciudad donde los vecinos podían producir alimentos naturales y tener un contacto directo con la tierra a la vez que promovía el debate político crítico.
Violencia en aumento
No muy lejos de allí, en el barrio de Almagro, el dueño de un edificio tomado reconvertido en el Centro Cultural y Social Almagro aprovechó las horas de la noche para comenzar a tapiar las ventanas, con gente y todo. Durante la noche 50 efectivos policiales mantuvieron un cordón policial con amenazas y privación de la libertad de los treinta integrantes presentes. Recién a las 8 de la mañana las fuerzas de seguridad presentaron una orden judicial de desalojo y se desató la represión con gases lacrimógenos, balas de goma y golpes. Un movilero también de Radio La Tribu fue herido en la cabeza y hubo 10 detenidos.
Este era un espacio donde se realizaban actividades educativas y recreativas, recuperado hacía un par de semanas por militantes de organizaciones sociales para que pudieran utilizarlo libremente los vecinos y cartoneros que trabajaban en la zona. Nada de esto importó al momento de poner a las fuerzas policiales a disposición incondicional de un particular, y permitirles actuar con una violencia injustificada.
También en Flores
El corazón de la ciudad es por lo visto uno de los focos de atención para los negocios que proyecta el gobierno de Macri. La Asamblea de Flores corre el riesgo de terminar desalojada como los ejemplos precedentes. Desde 2002 el predio situado en Avellaneda 2177 fue recuperado y se instaló allí el Centro Cultural 20 Flores, donde funcionan cooperativas de vivienda y textil, asesoramiento legal, atención primaria de la salud, comedor, biblioteca y diversos talleres.
Desde 2005 un grupo de 40 familias desplazadas por la política de desentendimiento de la ciudad, comenzaron a utilizar parte del predio como vivienda transitoria y hoy están en riesgo de terminar en la calle a cambio de los vergonzosos subsidios del ministerio de desarrollo social de la ciudad. El actual gobierno prioriza, sin siquiera intentar ocultarlo, el derecho a la propiedad por sobre el derecho a una vivienda digna.
Esto se suma a la clausura ya concretada en 2008 de un espacio de cuidado y recreación para niños que respondía a la falta de oferta de guardería y jardines maternales por parte de la ciudad. Se había también cortado el suministro de víveres para el comedor pero gracias a la movilización se logró recuperarla.
La asamblea resiste
La resistencia popular es la clave para frenar el embate macrista contra todo espacio abierto y democrático sin fines de lucro. Así lo demuestra el éxito que tuvo el festival realizado el sábado 5 de septiembre en el que más de mil vecinos se congregaron para compartir un locro popular y espectáculos musicales. Con el corte total de la avenida y un escenario desde donde se iban leyendo las adhesiones que llegaban, la convocatoria logró reunir un amplio apoyo político y social. Es justamente la presencia popular en la calle y el compromiso de la mayor cantidad de vecinos la única herramienta eficaz para frenar los embates del gobierno macrista.









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