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	<title>Catedra Gauna &#187; Publicaciones-TPA</title>
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	<description>Sitio de la Catedra de Christian Gauna de Comunicación social</description>
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		<title>Escuchar al corazón</title>
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		<pubDate>Tue, 27 Oct 2009 17:36:51 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Clara</dc:creator>
				<category><![CDATA[Notas-PP]]></category>
		<category><![CDATA[Producción Periodística]]></category>
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		<description><![CDATA[Esta nota cuenta la historia de Carolina Juarez, una joven de 18 años que es sorda. Es una apasionante historia de como Carolina pudo aceptar su discapacidad y desarrollarla al máximo para poder de esta manera, integrarse en la sociedad. ]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">Carolina Juárez  tiene 18 años  y es sorda. Actualmente se encuentra cursando el último año del secundario. Carol, como la llaman sus más cercanos, recibió su implante coclear a los dos años y medio. <a title="implante coclear" href="http://http://www.implantecoclear.org/" target="_blank">El lmplante Coclear (IC)</a> es un transductor que transforma las señales acústicas en señales eléctricas que estimulan el nervio auditivo. Estas señales eléctricas son procesadas a través de las diferentes partes de las que consta el Implante Coclear, las cuales se dividen en externas e internas. Entre las externas se encuentran el micrófono, el procesador y el transmisor, mientras que entre las internas se pueden distinguir los electrodos, los cuales se introducen en el interior de la coclea y el receptor estimulador. El IC es un dispositivo electrónico que reestablece parcialmente la audición en las personas profundamente sordas, estimulando el nervio auditivo permitiendo a los hipoacúsicos  recibir el sonido.</p>
<p style="text-align: justify;">Una vez que Carolina recibió su implante, comenzó a asistir a Las Lomas Oral, un colegio de chicos sordos, ubicado en la localidad de Martínez. La misión de dicha institución es posibilitar que los niños con discapacidad auditiva se desenvuelvan dignamente en la sociedad, brindándoles una educación integral, basada en la filosofía auditivo oral. Los padres de Carolina estaban profundamente entusiasmados con el colegio y confiaban en que allí, su hija aprendería a hablar y de hecho, así sucedió. En Las Lomas Oral, Carolina, no solamente encontró la palabra, sino que encontró muchos amigos. <em>“Las Lomas Oral fue la etapa mas feliz de mi vida…</em>” asegura la adolescente.  Como toda historia tiene un final, llegó el día en que Carolina debió dejar ese colegio. Ya estaba preparada para integrarse en uno de oyentes. Si bien esta noticia fue probablemente una de las mas felices para los padres, no fue la mejor para  Carol. Debía abandonar un colegio que amaba, el colegio en donde había aprendido a hablar y a todos sus amigos. Además tenía mucho miedo por el cambio que estaba por afrontar. Con tan solo ocho años, se integró en el Colegio de mujeres Nuestra Señora de la Unidad<em>.</em><em> “Tenía muchísimo miedo y no estaba segura. En el colegio nuevo todas las chicas escuchaban y yo sufría pensando que no me iban a entender y que me iba a resultar muy difícil…” </em>Asegura Carol.</p>
<p style="text-align: justify;">Llena de temores, empezó el colegio de oyentes en marzo del 2001. “<em>La integración me costó muchísimo, casi un año. En realidad las chicas eran divinas, me re integraban. En los recreos me invitaban a jugar, los fines de semana me invitaban a todos los programas, el problema era yo. Por un lado estaba triste y extrañaba mucho el otro cole y por el otro me sentía sapo de otro pozo y eso me daba muchísima bronca, muchísima impotencia. Todo el tiempo me preguntaba ¿Por qué a mi y no a otro?, cosa que nunca me pasó en el otro colegio, porque ahí eramos todos iguales, todos sordos&#8230;”</em> asegura Carol.</p>
<p style="text-align: justify;"><em> </em>A Carolina le llevo mucho tiempo aceptar su discapacidad. Hasta que no se integró en la nueva escuela, nunca le había molestado su sordera. Cambiarse de colegio y “reintegrarse a la sociedad”, fue de alguna manera volver a empezar, en todos los aspectos de su vida. Volver a empezar un colegio, volver a empezar una rutina distinta, volver a empezar una vida llena de emociones, alegrías, obstáculos por superar. “<em>Poco a poco”</em>, confiesa Carol, “<em>me fui haciendo amiga de todas y estaba feliz porque me di cuenta de que en realidad el colegio normal era mucho más fácil de lo que yo me imaginaba.  Creía que no iba a poder porque no era igual a las demás y que me iba a resultar complicadísimo. No se porque asociaba la sordera con la inteligencia y cuando me quise dar cuenta era casi casi una de las primeras de la clase…”. </em>Con el correr de los días, Carol se transformó en una más de las alumnas de tercer grado y en cierta forma, todos se fueron olvidando que era una niña con capacidades diferentes.</p>
<p style="text-align: justify;">El problema volvió a presentarse cuando Carolina se adentró en la preadolescencia. Sus amigas comenzaron a salir con chicos y los cumpleaños empezaron a ser mixtos. “<em>Cuando las chicas empezaron a salir con varones, yo todavía no estaba preparada para dar ese paso. Tenía mucho miedo de lo que podían llegar a decir o a pensar. Me renació el miedo de que no me entendieran y hasta  tenía miedo de no entenderlos a ellos…”</em>.</p>
<p style="text-align: justify;">Mientras que las compañeras de Carolina, dejaban atrás la niñez, ella todavía se encontraba muy cómoda en esa etapa y no veía la necesidad de dar el paso que habían dado sus amigas. De cualquier manera, no tuvo alternativa, sus amigas siguieron saliendo con chicos y Carol comenzó a dejar de salir los fines de semana, dejando de hacer programas con “las chicas”. <em>“Fue tristísimo, ahora me río, pero la pase mal enserio”, </em>dice Carol con tono burlón. <em>“Las chicas sólo hablaban de chicos. Los lunes llegaba al cole y lo único que contaban eran todos los chismes de la fiestita del viernes, el chico que me gusta, porque Taio me pidió el mail, porque esto, lo otro, lo otro y lo otro… Yo me sentía re sola, a veces me iba al baño a llorar…”. </em>Carolina recuerda su preadolescencia como la etapa más triste en Nuestra Señora de la Unidad.</p>
<p style="text-align: justify;">Hoy, después de seis años, las amigas de Carol la describen como la más fiestera del grupo. “<em>Desde el domingo a la noche esta viendo que vamos a hacer el próximo viernes…”</em> dice Carmela Escalante, una de las mejores amigas de Carol, a lo que Florencia Aguirre agrega:<em> “No puede no salir un viernes, te juro que te saca”. </em>Como si esto fuera poco, Carolina está de novia hace un año y medio con un chico oyente. “<em>Mi novio no se dio cuenta que yo era sorda, hasta la tercera salida…” </em>dice Carol. <em>“Estoy feliz con la vida que tengo y feliz por haber aprendido a vivir con mi discapacidad. Soy quien soy hoy gracias a mis papas, pero también le debo todo a Las Lomas Oral”.</em></p>
<p style="text-align: justify;">Carol se integró exitosamente a la sociedad y la mayor parte de las veces, su discapacidad pasa desapercibida y hasta incluso la hace especial. Es un claro ejemplo de que el esfuerzo por superarse, siempre tiene recompensa.</p>
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